sábado, 31 de enero de 2015

Aceptar y vivir las emociones

La metáfora del "andar a pata", tiene mucho que ver con los viajes y el moverse de un lado a otro... pero también me permite darle otro uso... y es el de enfrentar el mundo sin una coraza. En otras ocasiones ya lo he mencionado...
Como sea, decidir salir de tu país puede ser una experiencia maravillosa, también puede ser horrible. Todo dependerá de la disposición con la que lo enfrentes, cuando usas una coraza frente a tus emociones, de esas que ni a ti te permiten sentir lo que estás sintiendo, tampoco permites que lleguen a ti las cosas buenas del nuevo entorno en el que estás.
Al contrario, cuando estas dispuesto a sentir, a reconocer tus emociones, a llorar y a reír, también logras recibir de tu entorno todo lo bueno que puede ofrecerte y a resignarte frente a lo que no te gusta.
Finalmente, un cambio de vida como éste, no es terrible en sí mismo, es terrible cuando tememos vivirlo como tal.
Lo que está claro son al rededor de 10 cosas:
1. Hay que aprende a tolerar la soledad.
2. Verás cosas que te harán llorar de la emoción.
3. Siempre te sorprenderán las personas que comienzas a conocer.
4. Te sorprenderás con tu capacidad de incorporar tantos cambios.
5. Pasará mucho tiempo en el que no creerás los que estás viviendo.
6. Siempre habrán momentos de melancolía, es más hay que aprender a convivir con ella.
7. Muchos de nuestros temores son completamente injustificados.
8. El mundo es mucho más grande de lo que te imaginas.
9. Pero también mucho más accesible de lo que creemos.
10. Realmente estamos mucho menos limitados de lo que creemos.
11. Aprendes a establecerte nuevos límites y a respetarlos.
12. Te das cuenta que es verdad eso que dicen: no hay emociones malas.

Esto de "andar a pata", te hace experimentar todo esto y más, siempre y cuando te lo permitas... es un tema de disposición, aceptación (de ti mismo y de tu realidad) y de enfrentar(te).

Otra fecha importante que he tenido que enfrentar en este viaje, ha sido Año Nuevo del 2015... empezar el año en París... cuando vi el siguiente paisaje viví en carne propia el punto número 2 de esta lista:


jueves, 29 de enero de 2015

Paso 04: a veces dejas el coche para usar una Burka, o algo similar.

Decir que "la vida es a pata", en muchas ocasiones es más que una metáfora, es real. Aunque en lo que voy a escribir ahora, si será una metáfora...
Después de 3 meses en Valencia tuve (porque así lo quise, obviamente) que, nuevamente, enfrentarme a un aeropuerto, y la verdad no me quejo, me encantan los aeropuertos. Por la misma razón que me gustan, también me angustian: los aeropuertos rompen los esquemas, aunque quisiéramos hacerlo más, no vamos todos los días a uno. Rompe los esquemas escuchar otros idiomas, rompe los esquemas ver personas que vienen de todas partes del mundo y a la vez van a cualquier parte del mundo.
Y viene una pausa... una pausa de todo un proceso de adaptación, duro pero bueno, a un nuevo país. Es grande la diferencia entre tomar un avión porque te vas a vivir fuera que cuando te vas de vacaciones.
Y así, piso por segunda vez el aeropuerto de mi nueva ciudad, rumbo a Turquía... Ankara... a pasar la navidad, que claramente allá no se celebra.
Al menos en mi familia, Navidad es una noche bastante especial y familiar, nunca tuve la costumbre de salir de fiesta esa noche, por ejemplo. Claramente este año a 15 mil kilómetros de mi familia, se veía como una fecha bastante amenazante. Pero, por suerte, contaba con familia por acá "cerca", y entonces a Ankara los pasajes.
Gran destino, tremendo viaje y una increíble experiencia, poder pasar una fecha importante con personas de tu familia siempre es increíble, más aun cuando tus planes originales implicaban a desconocidos o a nadie. Pero, hay que sumarle también el factor cultural, Turquía no es un país muy radical en cuanto a su religión, pero toda su cultura nos puede parecer tan ajena... un idioma in-entendible, costumbres extrañas para nosotros, otra alimentación, es fuerte. Pero solo en la medida que se respete y que uno tenga un interés por comprender, se hace mucho más tolerable y entretenido.
Andar a pata por la vida, viajar, alejarse de tus costumbres y de los más queridos implica muchas veces hacer una pequeña pausa a tus tradiciones y tu cultura (mirarlas como espectadora y ya no como participante), y ante esto solo podrás: asimilar y aprender del lugar y personas donde estás, por un lado, y por otro, comenzar a crearte tus propias costumbres y tradiciones. Claro que siempre está la posibilidad de resistirse a la realidad, pero para eso mejor te quedas en casa, no vendes el coche y no haces tu vida "a pata".

Dejo esta foto: Mezquita más grande de Ankara, a la cual debes entrar sin zapatos y las mujeres con el pelo cubierto,


Quién diría que vender mi auto me permitiría usar una Burka?