domingo, 31 de mayo de 2015

La segunda despedida, de esa que nadie te advierte

Bueno, no sé si nadie, ya un amigo me lo había comentado... cuando decides irte por mucho tiempo de tu país, la gente que dejas a veces quiere y puede venir a visitarte. Y es una gran alegría saber que habrá un reencuentro, que podrás mostrarle a esas personas que tanto quieres, cómo es tu nueva vida e incluso ver tu vida actual desde otra perspectiva (de turisteo con tus visitas).
Mi amigo me dijo, la despedida acá fue más llorada que la de cuando me vine, al principio eso no suena muy lógico, pero él me lo explicó desde su vivencia, y lo comprendí.
Cuando me tocó vivirlo a mi, cobró toda la lógica que antes no le encontraba.
Así es, tener visitas y hacer viajes con éstas es genial, pero algo se cae en esta experiencia. Si bien todo el tiempo anterior a su llegada, y desde que te viniste, tenías la ilusión del momento en que nos volviéramos a encontrar, cuando la visita se acaba ya no está esa ilusión. La segunda despedida, conlleva una desilusión, un: ¿y ahora qué? si ya llegaron, ya conocieron, ya lo pasamos increíble, ¿qué queda ahora?...
Queda volver a la vida que has construido en este nuevo lugar, lo cual es genial porque también a momentos la extrañaste cuando estabas con tus visitas, pero rápidamente buscas otra ilusión, entonces surge el: "ahora me toca a mi ir a verlos"... y con eso ya sabes que vendrá una tercera despedida.