jueves, 13 de noviembre de 2014

Paso 0: para tomar un decisión hay que estar dispuesto a tomar más de una decisión.

¿Por qué decidí vender mi coche?
¿Cómo llegue a quedarme "a pata"?

La respuesta es fácil, claro necesitaba el dinero para venirme a Valencia. Pero ¿Cómo decidí venirme?

Para responde esto, me auto-citaré: esto es un extracto de un texto que escribí aún en Chile, cuando decidí que esta experiencia debía dejar algo plasmado, no solo en mi memoria ni en la de mi móvil (ya lleno de fotos, todas compartidas por whatsapp):


Sobre grandes decisiones y proyectos de vida
Normalmente, los cambios más importantes en nuestras vidas nacen de un impulso, de una locura que emerge entre algunas copas y una bella conversación entre amigos; otras veces de la desesperación de encontrarnos en un estado que nos tiene por lo menos aburridos; también, la idea de emprender nuevos caminos a veces nace de la necesidad de huir de algo o de encontrar ese algo que sentimos que nos merecemos.
En algún momento, me encontré viviendo todas esas situaciones, las copas con amigos, el aburrimiento, la necesidad de arrancar de ciertas situaciones o condiciones de mi vida y, principalmente, la necesidad de encontrar algo que le hacía falta a mi vida, que me debía a mí misma. Pero lo que más me movió a emprender este enorme cambio de mi vida, fue el impulso, la energía que emana del análisis y sobreanálisis respecto a nuestra vida, la necesidad de una aventura… la inquietud de probarme en algo más extremo, finalmente, el encontrarte de frente con otra realidad donde deberé continuar mi vida… es el darte cuenta que tu vida no acaba cuando dejas de estar en el mismo lugar donde has estado siempre, pero que tampoco comienza cuando ya no estás ahí. Para poder asimilar del todo esto, seguramente pasarán meses, si no años, en los que deberé perseverar en mi decisión.

Si hay un impulso, una cosa media incontrolable con la que sin haber concretado nada, ya te sientes embarcada en esta nueva aventura, es lo que te hace mantener las energías cuando los trámites te agobian, es lo que te obliga a contarle a cualquier persona que conozcas un sábado por la noche que en unos meses estarás viviendo en otro país, aunque al principio ni si quiera tengas la claridad de a qué país te vas. Es lo que te permite soñar y hacer proyectos dentro de tu sueño…

Paso 01: dejar el automovil...

Vengo de una ciudad grande, con mas de 5 millones de habitantes, en varios kilometros cuadrados, con un pésimo transporte público... el auto o coche es un instrumento fundamental para vivir en Santiago de Chile, no lo sabes hasta que puedes tener uno... cuando lo tienes, no hay un mundo si él.

Mi primer cero kilometros, un Swift, más conocido como "El Negro", compañero de viajes dentro de la capital, y por supuesto fuera de ésta... su radio con mp3 me enamró, pocas veces cedí el volante, amaba manejarlo... luego vino el segundo suzuki, este ya no tenía nombre, solo era una extensión de mi misma... la vida no era a pata con él. Salir con él era evitar los malos olores de tumulto de personas en el metro, o en los buses del transantiago. Claro, que había que pagar la bencina y los estacionamientos, pero se justificaba.

Creo que quien lea esto comprenderá lo importante que es un auto en la vida, una vida en coche... pero cuando llegas a un momento de tu vida en que este objeto se transforma en una fuente de dinero, que es junto lo que necesitas para cumplir otro sueño, esos sentimientos se evaporan y vas y decides: "lo vendo". Y así es como llego a este Blog... vendí mi auto para pagar un master en España... de ahora en adelante mi vida es "a pata", pero además, en Valencia...

La idea no es hablar de autos acá, si no de toda la experiencia que se me presenta ahora... gracias a mi auto, y "a pata"*

*A pata, es un modismo Chileno, que significa salir sin auto. Los chilenos no tenemos pies, tenemos patas. Cuando salimos y tenemos que caminar decimos: "Me vine a pata".