Desprenderse, es una palabra que he escuchado, leído y releído, mil veces... pocas veces me hizo sentido realmente. Y es que de qué podría uno desprenderse: de cosas, de personas, de emociones... No, la verdad es que al parecer aun no me hace sentido.
Las cosas y las personas, son pasajeras... las cosas, son instrumentos, si nos son útiles los mantenemos si no, nos deshacemos de ellas y ya. Pensar en desprenderte de las personas, implica una concepción bastante loca, ya que para desprenderse de algo hay que tenerlo, no podría pensar que "tengo a las personas", no son posesiones... podrían ser, tal vez un préstamo, que nos hace la vida para no estar solos.
De emociones, así como los temores, alegrías, tristezas... menos, creo que son estas cosas las que nos definen, cómo podríamos desprendernos de ellas. Por muy temores que sean, son míos, nadie tendrá jamas los mismos temores que yo, y aunque me molesten a veces, no los desecho. Puedo intentar superarlos.
De los recuerdos, qué duro sería eso; buenos o malos son mi historia, lo que hace que hoy esté acá y no en otro lugar.
En serio, vuelvo a preguntarme: desprenderse de qué.
Para realizar un cambio en nuestras vidas, no debemos desprendernos de nada, basta con mantener en orden las prioridades. Si necesitas hacer un proceso de desprenderte de algo material, es que realmente has priorizado de manera errónea la vida.
Para hacer un corte en nuestras vida, y poder por ejemplo salir a viajar por el mundo, sólo necesitas valentía, hacer un proceso de envalentonarte, con esto puedes: enfrentar tus emociones y no transarlas defender tus recuerdos y lo que realmente eres y valorar en extremo a cada una de las personas que están y que han estado en tu vida.
Ese "desprenderse" del que tantas veces hemos escuchado hablar, realmente es una falsa ilusión de quienes no han sido lo suficientemente valientes, para aferrarse a lo que son, a quienes tienen cerca y a sus propias historias... por miedo, miedo al dolor.
Lamentablemente, la vida es con algunos dolores, si señores, a veces la vida duele y siempre esos dolores pasan.
Pasa la tristeza de una despedida, pasa el temor a lo desconocido, pasa el dolor de un golpe. Lo que no podemos dejar que pase, como si nada, es lo que somos y lo que vivimos.