viernes, 12 de diciembre de 2014

Paso 03: darse cuenta de lo que uno es capaz andando "a pata"


No hay que ser muy brillante para darse cuenta que si bien un auto nos permite llegar rápida y cómodamente a muchos lugares, y que en general el mundo se ha adaptado para que así sea... aun quedan muchos lugares a los que no puedes llegar si no es caminando...


Lo mismo pasa, cuando estamos en nuestro espacio, nuestra ciudad o cuando no enfrentamos nuevos desafíos, nos conformamos con llegar a los mismos lugares siempre y estamos tranquilos porque salvo ciertas dificultades cotidianas, y algún problema que nos inventamos, está todo tranquilo y parece ser suficiente.

Caminar por Valencia es una experiencia que a veces conmueve... hablo en este caso de esta ciudad, porque aun no he podido conocer otras. El que sea una ciudad de pocos habitantes y muy segura, te permite andar por muchos lugares y apreciar sus calles, sus casas, sus edificios... sus olores y sus texturas. Además de sus cambios dependiendo de la hora del día que pases por ahí.

En paralelo a esto, está la experiencia más metafórica de "andar a pata", cuando dejas el auto, dejas esa protección metálica y puedes llegar a lugares distintos. Cuando te vas de tu país, a estudiar un máster en un área completamente nueva a la que has venido desarrollando hace años y dejas todo tu espacio de protección, te das cuenta que eres capaz de cosas que tal vez antes no te imaginabas... incluso el valorar el hecho de salir de fiesta caminando... pero también cosas mucho más grandes, poder ir experimentando este cambio es potente, poder ser consciente mes a mes, semana a semana, cómo vas superando esta experiencia y como vas obteniendo logros...

Dejar el coche, de alguna forma te quita algo de protección... pero te permite "andar a pata", y ver todo lo que eres capaz de hacer!


domingo, 23 de noviembre de 2014

Bonus: a cada momento un soundtrack

No sé si esto es algo común o tal vez es una rareza más, pero en general tengo pésima memoria: para hechos, nombres, rostros, etc. pero he descubierto que las canciones, sobre todo aquellas que más me gustan, se me quedan grabadas en la cabeza... pueden pasar años y si las vuelvo a escuchar ahí estoy cantándolas, casi sin darme cuenta...

Y claro, con eso viene una especie de organización cerebral respecto a las canciones, como en una biblioteca que tiene libros de filosofía, ficción, novelas románticas, etc... en mi cerebro hay canciones para cada lugar, para cada momento e incluso para cada persona.

Si bien muchas, pero muchas veces, esta capacidad, te arruina muchas canciones que pueden ser muy buenas pero que las asocias con algo o alguien negativo; en otras ocasiones, tienes el poder de invocar a través de un tema algo que extrañas, algún momento de tu vida, o alguna persona importante. Lo entretenido de esto, es que a diferencia de la biblioteca, no tienes un catálogo, o sea no siempre puede invocar una canción solo porque así lo quieres, no es tan voluntario como uno quisiera... aunque a veces sí... ya dije antes que esto puede solo ser una rareza mía, y que por lo tanto explicarlo es aun más raro.

Pero alguna clasificación se logra... algo así como: "oh esta canción me gusta", "detesto esta canción porque me recuerda a..." lo más gracioso de todo, es que apenas reconoces la canción y la asocias con tus recuerdos, nace inmediatamente la necesidad de contárselo a alguien, son tan fuertes las emociones de ese momento que hay que compartirlas. Entonces... no es que tenga que importarle a alguien, pero se agradecería un poco de empatía en ese momento...

En fin, usaré este medio para dejar plasmado un nuevo ejemplar en mi memoria musical, ayer mientras estudiaba apareció esta canción en youtube, me pareció tan alegre y su nombre me mató... entonces pensé: quiero llegar "a pata" a la cima del mundo... dejo el enlace para compartirla con quien llegue a leer esto

viernes, 21 de noviembre de 2014

Paso 2: comenzar a caminar

Quedarse sin coche o auto, no es un gran problema mientras no te tengas que mover a ningún lado, la nostalgia comienza cuando emprendes el camino.
Mientras no tengas que ir a ninguna parte, la ausencia del auto es realmente invisible e imperceptible.
El problema es cuando debes salir de tu zona de confort y además "a pata". Los primeros pasos que das son inciertos e inseguros, con algo de temor y muchas emociones... todo se ve desde otra perspectiva, el camino es distinto y el destino es desconocido.
Aun así, es entretenido... la novedad, genera muchas emociones.
Como mi intención es ir haciendo un paralelo entre el proceso de re-convertirme en peatón y la experiencia de ir a vivir a otro país, me parece pertinente en este espacio hacer referencia a las primeras impresiones que tuve al comenzar a salir de mi zona de confort:
"Y ya, estás en Valencia, o donde sea, y sabes que desde ese momento tu vida ha cambiado, miras todo como si tuvieras 5 años nuevamente, todo parece lindo, y comienzas a escuchar un montón de orientaciones y consejos de quien te fue a buscar, pero de verdad tu memoria no retiene nada, pero nada, realmente. Es el cansancio, la novedad, las emociones aun no tramitadas, el contraste entre la fantasía y la realidad… y finalmente tener que cubrir ciertas necesidades básicas, como ir al baño, hidratarte, dormir… dormir en una cama.
Entonces, a conocer tu nueva casa, tus nuevos compañeros de “piso”, tu nuevo barrio… mil impresiones por segundo, nuevamente el contraste de la fantasía versus la realidad, que no tiene que ver con decepcionarse, en lo absoluto, si no que siempre la realidad es diferente a lo que imaginamos, muchas veces lo supera. Y en menos de 2 horas, ya no está tu ropa en las maletas, ya tienen un lugar, así como también, ya has fumado y llevas un “quinto” de cerveza en el cuerpo...
Los primeros días acá, saber que tienes que hacer muchas cosas y no saber por dónde partir, porque no sabes qué lugar te queda más cerca de donde estás, pero aperrar, porque no queda otra y salir… salir en busca de lo que necesitas, como nunca las calles en una nueva ciudad te dan demasiada información sobre el lugar donde estás, el clima no ayuda a tu proceso de adaptación, pero sigues, recordando la indicaciones que te dieron y en busca de tu facultad. En ese proceso, piensas mucho, de repente se ve todo muy grande, dudas, temes, pero desde lo más interno de tu alma, escuchas una voz: esto no te la va a ganar, ya estás acá, no hay remedio, al final del día te invitan a unas cervezas, lo necesitas y quieres estar ahí… llegas pero es como si no estuvieras. En este proceso hay dos estados, o tu cabeza va a mil por hora o tu cabeza está en pausa, y hay pocas reacciones posibles."

Comenzar a caminar, no es solo el desplazarte de un lugar a otro, lo que en otro país ya se hace bastante difícil los primero días; caminar en este contexto también implica ir apropiándote de este espacio... en primer lugar, volver a utilizar las veredas, que además acá se comparten con las ciclovías; después, acostumbrarte a nuevas señales éticas... al menos acá el sentido de las calles es el mismo que en Chile; luego, empiezas a hacer un listado mental de algunos puntos de referencia, para no perderse... acercarse a preguntar cómo llegar a tal o tal lugar...

Seguramente todo esto en auto, sería mucho más difícil pero inevitablemente, la estructura de éste te da una falsa sensación de seguridad, protección y bueno, claro está, que evita mucho cansancio... al principio te sorprendes todo lo que puedes moverte sólo con tus pies...

Comenzar a caminar implica, empezar a hacer uso del lugar donde has llegado...

jueves, 13 de noviembre de 2014

Paso 0: para tomar un decisión hay que estar dispuesto a tomar más de una decisión.

¿Por qué decidí vender mi coche?
¿Cómo llegue a quedarme "a pata"?

La respuesta es fácil, claro necesitaba el dinero para venirme a Valencia. Pero ¿Cómo decidí venirme?

Para responde esto, me auto-citaré: esto es un extracto de un texto que escribí aún en Chile, cuando decidí que esta experiencia debía dejar algo plasmado, no solo en mi memoria ni en la de mi móvil (ya lleno de fotos, todas compartidas por whatsapp):


Sobre grandes decisiones y proyectos de vida
Normalmente, los cambios más importantes en nuestras vidas nacen de un impulso, de una locura que emerge entre algunas copas y una bella conversación entre amigos; otras veces de la desesperación de encontrarnos en un estado que nos tiene por lo menos aburridos; también, la idea de emprender nuevos caminos a veces nace de la necesidad de huir de algo o de encontrar ese algo que sentimos que nos merecemos.
En algún momento, me encontré viviendo todas esas situaciones, las copas con amigos, el aburrimiento, la necesidad de arrancar de ciertas situaciones o condiciones de mi vida y, principalmente, la necesidad de encontrar algo que le hacía falta a mi vida, que me debía a mí misma. Pero lo que más me movió a emprender este enorme cambio de mi vida, fue el impulso, la energía que emana del análisis y sobreanálisis respecto a nuestra vida, la necesidad de una aventura… la inquietud de probarme en algo más extremo, finalmente, el encontrarte de frente con otra realidad donde deberé continuar mi vida… es el darte cuenta que tu vida no acaba cuando dejas de estar en el mismo lugar donde has estado siempre, pero que tampoco comienza cuando ya no estás ahí. Para poder asimilar del todo esto, seguramente pasarán meses, si no años, en los que deberé perseverar en mi decisión.

Si hay un impulso, una cosa media incontrolable con la que sin haber concretado nada, ya te sientes embarcada en esta nueva aventura, es lo que te hace mantener las energías cuando los trámites te agobian, es lo que te obliga a contarle a cualquier persona que conozcas un sábado por la noche que en unos meses estarás viviendo en otro país, aunque al principio ni si quiera tengas la claridad de a qué país te vas. Es lo que te permite soñar y hacer proyectos dentro de tu sueño…

Paso 01: dejar el automovil...

Vengo de una ciudad grande, con mas de 5 millones de habitantes, en varios kilometros cuadrados, con un pésimo transporte público... el auto o coche es un instrumento fundamental para vivir en Santiago de Chile, no lo sabes hasta que puedes tener uno... cuando lo tienes, no hay un mundo si él.

Mi primer cero kilometros, un Swift, más conocido como "El Negro", compañero de viajes dentro de la capital, y por supuesto fuera de ésta... su radio con mp3 me enamró, pocas veces cedí el volante, amaba manejarlo... luego vino el segundo suzuki, este ya no tenía nombre, solo era una extensión de mi misma... la vida no era a pata con él. Salir con él era evitar los malos olores de tumulto de personas en el metro, o en los buses del transantiago. Claro, que había que pagar la bencina y los estacionamientos, pero se justificaba.

Creo que quien lea esto comprenderá lo importante que es un auto en la vida, una vida en coche... pero cuando llegas a un momento de tu vida en que este objeto se transforma en una fuente de dinero, que es junto lo que necesitas para cumplir otro sueño, esos sentimientos se evaporan y vas y decides: "lo vendo". Y así es como llego a este Blog... vendí mi auto para pagar un master en España... de ahora en adelante mi vida es "a pata", pero además, en Valencia...

La idea no es hablar de autos acá, si no de toda la experiencia que se me presenta ahora... gracias a mi auto, y "a pata"*

*A pata, es un modismo Chileno, que significa salir sin auto. Los chilenos no tenemos pies, tenemos patas. Cuando salimos y tenemos que caminar decimos: "Me vine a pata".