viernes, 21 de noviembre de 2014

Paso 2: comenzar a caminar

Quedarse sin coche o auto, no es un gran problema mientras no te tengas que mover a ningún lado, la nostalgia comienza cuando emprendes el camino.
Mientras no tengas que ir a ninguna parte, la ausencia del auto es realmente invisible e imperceptible.
El problema es cuando debes salir de tu zona de confort y además "a pata". Los primeros pasos que das son inciertos e inseguros, con algo de temor y muchas emociones... todo se ve desde otra perspectiva, el camino es distinto y el destino es desconocido.
Aun así, es entretenido... la novedad, genera muchas emociones.
Como mi intención es ir haciendo un paralelo entre el proceso de re-convertirme en peatón y la experiencia de ir a vivir a otro país, me parece pertinente en este espacio hacer referencia a las primeras impresiones que tuve al comenzar a salir de mi zona de confort:
"Y ya, estás en Valencia, o donde sea, y sabes que desde ese momento tu vida ha cambiado, miras todo como si tuvieras 5 años nuevamente, todo parece lindo, y comienzas a escuchar un montón de orientaciones y consejos de quien te fue a buscar, pero de verdad tu memoria no retiene nada, pero nada, realmente. Es el cansancio, la novedad, las emociones aun no tramitadas, el contraste entre la fantasía y la realidad… y finalmente tener que cubrir ciertas necesidades básicas, como ir al baño, hidratarte, dormir… dormir en una cama.
Entonces, a conocer tu nueva casa, tus nuevos compañeros de “piso”, tu nuevo barrio… mil impresiones por segundo, nuevamente el contraste de la fantasía versus la realidad, que no tiene que ver con decepcionarse, en lo absoluto, si no que siempre la realidad es diferente a lo que imaginamos, muchas veces lo supera. Y en menos de 2 horas, ya no está tu ropa en las maletas, ya tienen un lugar, así como también, ya has fumado y llevas un “quinto” de cerveza en el cuerpo...
Los primeros días acá, saber que tienes que hacer muchas cosas y no saber por dónde partir, porque no sabes qué lugar te queda más cerca de donde estás, pero aperrar, porque no queda otra y salir… salir en busca de lo que necesitas, como nunca las calles en una nueva ciudad te dan demasiada información sobre el lugar donde estás, el clima no ayuda a tu proceso de adaptación, pero sigues, recordando la indicaciones que te dieron y en busca de tu facultad. En ese proceso, piensas mucho, de repente se ve todo muy grande, dudas, temes, pero desde lo más interno de tu alma, escuchas una voz: esto no te la va a ganar, ya estás acá, no hay remedio, al final del día te invitan a unas cervezas, lo necesitas y quieres estar ahí… llegas pero es como si no estuvieras. En este proceso hay dos estados, o tu cabeza va a mil por hora o tu cabeza está en pausa, y hay pocas reacciones posibles."

Comenzar a caminar, no es solo el desplazarte de un lugar a otro, lo que en otro país ya se hace bastante difícil los primero días; caminar en este contexto también implica ir apropiándote de este espacio... en primer lugar, volver a utilizar las veredas, que además acá se comparten con las ciclovías; después, acostumbrarte a nuevas señales éticas... al menos acá el sentido de las calles es el mismo que en Chile; luego, empiezas a hacer un listado mental de algunos puntos de referencia, para no perderse... acercarse a preguntar cómo llegar a tal o tal lugar...

Seguramente todo esto en auto, sería mucho más difícil pero inevitablemente, la estructura de éste te da una falsa sensación de seguridad, protección y bueno, claro está, que evita mucho cansancio... al principio te sorprendes todo lo que puedes moverte sólo con tus pies...

Comenzar a caminar implica, empezar a hacer uso del lugar donde has llegado...